pragmatico

Al leer a otros que generosamente escribieron historias con el gran fin de entrega suprema, me llevan por un camino largo donde las señaleticas direccionales solo indican “fantasía a millones de km y recuerdos a 0 km”.

Empiezo a recordar que al transitar por este mundo complejo y encantador, cada día el cotidiano que hacer me lleva muchas veces más allá de donde planee ir. En cada persona que me voy encontrando veo en sus ojos, en su corporalidad, en su presencia un mundo nuevo por conocer, cuan atrayente me resulta cada individuo. Lo que no me permite sentir soledad alguna.

Tarde, fines de verano, ya con la calidez de un insipiente otoño, en un cruce de la antigua carretera norte-sur, por el rabo del ojo veo que cruza la arteria quedando a mi lado, un vehículo que mostraba en sus gastados fierros gran recorrido. Conducía un joven, mirada rápida 30 años, moreno, rústico, dientes blancos y en sus bordes brilla el oro. Asocié su apariencia rápidamente con una etnia, su estirpe lo delata.

Consulta por cuál era el primer pueblo siguiendo la carretera al sur………después de contestar reacciono, pregunta frecuente de esa raza, me sorprende un gitano ofreciendo leer las líneas de mis manos, al excusarme por no permitirlo, me dice “leo en tu frente entre cejas el dolor que llevas, la pena que te produce porque te levantas con ganas, con energía para realizar todo lo que planificas. Paisana lo das todo pero la envidia de quienes te rodean, te aplasta y cada proyecto que creas siempre por alguna razón  no se concreta”. Con una sonrisa amplia me despido.

Curioso, acostumbro a conversar sin mostrar mis manos a gitanas, nunca me había encontrado con un gitano realizando tan antiguo oficio como su raza.

Sin intensión alguna este gitano me conectó con hechos curiosos ya vividos. A mediados de los 90, encargo a un gitano una paila de cobre para hacer mis mermeladas, las que jamás prepare en dicho artículo.

Después de  traerla a un precio elevado, el cual pague sin cuestionar, el gitano, que no recuerdo su nombre, me visita a diario,……..Mientras arreglo pasteles en exhibición entre vidrios veo que se aproxima, vestía terno, una rosa en su solapa. Antes de entrar arregla su ropaje, acomoda su pelo, endereza su espalda y con paso firme entra. No recuerdo las palabras solo los hechos. Lo recibo, me saluda, contesto y lo despido. Al girar sobre sus tacones veo en sus manos la flor quebrada, su espalda doblada y su cabeza aún más baja. Solo recuerdo que su cortejo por semanas me sacó del dolor diario que me acompañaba….Nunca más lo vi.

La cercanía con ellos siempre me ha inquietado…..de pequeña al villorrio donde vivía llegaban, se instalaban cerca de mi casa, mi padre al salir del trabajo tomaba mi mano y nos íbamos a sus carpas a conversar tomando mate. Hecho  que no recuerdo, no cabe duda que ese relato familiar sea cierto, mi padre acostumbraba a mostrarme las distintas etnias, me impregnaba de sus tradiciones. Habito que mantengo hasta hoy.

Esta narración caló hondo en mi hija mayor. Ella en algún momento de su corta vida sintió gran interés por el tarot,  informándose a cabalidad.

Debido a la incompatibilidad solapada que existe entre mi madre y yo, utilizó sus cartas buscando una respuesta. Relacionó las visitas a las carpas gitanas, a mi padre y a mi lejanía en parecido físico, de actitudes y de conclusiones con mi madre. Concluyendo y afirmando que sus cartas dicen claramente, yo no soy su hija biológica.

¿En este mundo estoy suplantando a su hija?, ¿Es por ello tanta diferencia, es por ello su incomodidad mostrada cada vez que mi padre privilegiaba mi bienestar por sobre los de ellos? Es la duda que me acompañará siempre.  Jamás buscaré respuesta alguna por respeto a sus desvelos y a ese padre que no escatimo esfuerzo alguno para entregarme las mejores herramientas a su alcance.

Transcurren los años, el mundo lleva pasos vertiginosos, no logro llevar la prisa necesaria. Vivo en un letargo constante, mi andar físico es rápido, mi andar emocional lento, tortuoso. Por años detengo el andar de la mujer, avanza torpemente la madre y la profesional un poco más ágil.

Crecí rodeada de amor, lo conocí de siempre, a la hora de elegir con quien, erre. ¿Será siempre ese epilogo?

Arrogantemente me auto convencí que por mi actitud amigable, coqueta pero muy distante, aquel compañero no tendría el arrojo necesario, pues bien, sin meditar mucho en alguna mañana en espera del comienzo de una nueva hora de clases, conversando en el patio del colegio le pedí pololeo, él desenfadado,  híper activo, delgado, de aspecto desgarbado, cabello delgado, liso y negro, tez mate, de caminar rápido doblando marcadamente sus rodillas. Cualidades físicas que trate de ignorar, su atractivo estaba en el desenfado, en la inteligencia.

Egresamos juntos de enseñanza media, en septiembre del año siguiente cuando ambos habíamos dejado la cuidad, nace mi hija. Hoy alta, buena moza, desenfada, controversial, inteligente, tremendamente risueña, saco lo mejor de ambos.

Con este gran suceso comienza un nuevo desafío, apresurar el paso,  estudios cortos, crecer, trabajar, tomar en mis manos con responsabilidad es ser frágil, precioso, suave, cálido. Sus ojos de color cambiante expresan una búsqueda constante, no se conforma con solo mirar sino observar más allá. Cuestiona, sufre, padece, llora y ríe con tal intensidad que olvida que habrá un mañana.

El andar vertiginoso de la gran cuidad a papá lo agotaba, cada viernes raudo al sur. En semana santa más allá de Lontué. Cada visita a esos viejos amigos donde me regaloneaban esperándome con una habitación cálida, cama extremadamente abrigada y todos los cuidados posibles, para una  niña que ya no lo era, en mis brazos llevaba otra, no bastaron cuando pasamos Lontué. Sabía que el sábado iría a una entrevista de trabajo.

Conocí al entrevistador. Si hubiese escuchado entonces la impresión de mi padre, cuánto dolor me hubiese evitado años más tarde.

Por fin comenzaba a conectarme con la arquitectura, teniendo conciencia plena que allí no solo me realizaría como profesional. Comenzaba un nuevo episodio.

Él como todo jefe explicaba un proyecto y yo buscando la manera de concentrarme en concepto arquitectónico y solo lograba mantener mi atención en cada gesto, en su voz cansada, en sus manos nerviosas….entendiendo que miraba a un hombre de gran edad sin importar lo que digiera y sin concluir que más tarde me involucraría en su vida.

La primera impresión capturada el día de la entrevista no se disipa con el tiempo, su risa coqueta, su mirada cálida, su discurso atrayente se hacen cotidianos y envolventes.

Cómo pudo la intromisión de los míos arrebatarme sin piedad alguna, sin derecho a defensa alguna, lo que entonces era mi la elección de vida. Pasan años y de eso solo queda una hija que niega por información falsamente entregada.

Quince años más tarde una dura conversación con esa hija de ojos grandes, frente altiva, voz suave, carácter intenso, risa fácil, apasionada e inteligente, amiga de sus amigos, solo queda en negaciones mutuas. Los miro a ambos no los reconozco, solo ellos se entienden. Con desolación veo que aquella mujer le dio pies y armas a un hombre desconocido que con tal desenfado me humilla…..como defenderme, como retroceder el tiempo para demostrar mi verdad, el dolor me consume.

Han transcurrido años, un día cualquiera le fui infiel, por fin podía mirar con ojos de mujer. Erre en mi elección, escape, deje atrás esa supuesta infidelidad, sin penas y ni glorias. Al fin podía respirar distinto.

Hoy….celebro todos los días mi espíritu en plena libertad, aún puedo correr. Como decir: no me atrapes que yo ya me he atrapado a ti, el final del día me pasará la cuenta y por el momento estoy dispuesta a pagar tal imprudencia. Tu aroma ya está en mi piel, no sé cómo arrancarlo, teniendo la clara certeza que tú no perteneces a este espacio, solo eres un ave en descanso que planea su  vuelo para la próxima estación al nido de siempre.

Ya has anunciado que es temporada de volar. Será este vuelo por un mes y llegarás con aromas distintos a ese nido. ¿Podrás perdonártelo, podrás mirar de frente, podrás volver dejando los caminos recorridos?

Esperaré, solo es un mes para tanta incertidumbre. Yo aquí estaré con la convicción plena que he dejado que otro aroma me envuelva, tal vez como todo perfume se irá y cuando eso suceda podré mirarme tranquila, sabiendo que me permití un nuevo amanecer.

En este andar las canchas rayadas sean borrado, queda el recuerdo de haberlas parido, del primer mamá, ahora grandes, dueñas de su libertad, espero que lleguen a casa en busca de un abrazo que tarda, tarda tanto que duele. ¿Existirá el perdón por haberlas dejado solas y libres?

¿Llegaran un día con sus brazos abiertos?, tal vez un domingo para el almuerzo. ¿Podremos reunirnos cómo soñábamos?, ¿el destino me regalara ese bendito privilegio, el mal de chagas hará oídos sordos, será lento, silencioso su caminar?

Después de la sobre mesa un café mientras los nietos pelotitas y peritas corren, trepan árboles, juegan sin restricciones de madres aprensivas, con sus ropajes sucios, sus rostros cansados en brazos de yernos, el regreso. Y yo a esperar la próxima visita, sabiendo que son grandes, realizadas como madres, mujeres y profesionales, autónomas como siempre nos enseñaron.

Pragmático.

J.J.Tolmo

Por qué el nombre:

Busca las consecuencias prácticas del pensamiento y pone el criterio de verdad en su eficacia y valor para la vida. 

Se caracteriza por la insistencia en las consecuencias como manera de caracterizar la verdad o significado de las cosas. 

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